JUSTO FUEGO
Nazco solo y desnudo en el asalto de las
simas estañosas de la noche
y su fino
trasfondo de poterna de parasol sin ojo sin mirilla
a la hora exacta del incendio de las
caparazones perfectas
portadoras de
sombras fundidas y ciclones de plata
a la hora exacta del despiojamiento de los astros errantes
y la exaltación
de los cielos vermiculares
a la hora exacta en que dios me da
vuelta su espalda de gran reptil
y las polillas del alba preñadas de
soles intactos se fijan a la corteza lisa
y fulminada
de todas las
bocas orquidales de todas las ciudades inhumadas de todos los rincones
abismados
del mundo
Oh vergonzoso alumbramiento
Los días cuentan los días de soles en
las esclusas resecas de los canales celestes
toda la materia lactescente recama el
flanco campanulario del mundo
y cimbra las
venas ebrias de los sicomoros
las sienes de
las costas sincopadas por las riberas hiperbólicas
y las
fulguraciones opalescentes de los lechos lamosos del mar
El oído del mundo se hace sordo bajo las
espuelas de los densos temporales
en cuyo seno espero a la mujer de los
coros del crisol de los girasoles en boga
de los blondos
jardines de estío
¿Me amará acaso con mis pies de fosforo
mis días incandescentes de noctambulo en
el azoramiento ululante del ardor
de las enramadas
fósiles y su fuego central
mi amor de orillas sin portulanos
lógicos besando tímidamente
la boca errante
del mar
mi soledad de los cuatro puntos
cardinales
de sus glaucos
golfos brotando por los desagües roncos del mundo
de sus tibias
estaciones del polen
de los campos
hilándose solos en tendales harapientos?
Umbela
y racimos de bocas blandas
mordiendo la escolta de los falsos
temporales
En el día umbroso saldré al mar como un
nadador sin orillas sin huellas de errantes marejadas
y mi débil estela será el embalse donde
irá a parar el desove de las rémoras celestes
y pecios hinchados de hedores espesos asumirán
el color de las costas despellejadas
de todos los
abismos perdidos del mar
Ah fraterna luz de cromosomas ictéricos
en tus ocasos secretamente sonoros callan
mis andamiajes chirriantes de neurosis
¡Soles malsanos
del ocaso horadado de afanes y alveolos eléctricos!
¡Pesadas
vigilias del bórax de las noches hialinas!
Ah dulce icor de sombras hinchadas de
níqueles y plomo
hacia tus costas febriles rampantes el
sueño lleva
sus proas de pico de cuervo de lucida
sangre
y las horas sin nombre del reposo de los
hombres
se abren en rotas bocas de trompetas bajo
lunas lisas de grandes limaduras
en gruesas crines de hipocampos bajo
velámenes de sombras de robles
erguidas en
robles flamígeros
lento delirio de gargantas orladas de
parvas quebraduras
mástiles donde se rizan las fibras del
ansia de los hombres
Oh bautismo de guerra
bautismo de balumba
bautismo de arcadas de gargantas de
granito y lágrimas de glaucoma
Vendrá el día
con sus asaltos de escolopendra y sus largos
espigones de caravanas fúnebres
en que nos sentaran a la mesa de los
fusileros de sus bocas de jaurías álgidas
y nuestro pan será el pan negro de las
noches salmodiantes y sus sobras serán
el ayuno eterno en el seno de los días
lactantes que nos sucederán
Las
arenas agoreras del desierto martillaran por siempre la aurora madre acurrucada
en sus molidos orientes de palmas desfogadas y los hombres sorberán de sus dedos
yermos de la estirpe de lúnulas fulminadas las lanzas que la patria en su
paroxismo calle, la tierra rezumara las maduraciones del miasma, los vapores
bochornosos de sus roncos catarros, y
sus enjambres nudosos pegados de efluvios opalescentes entornaran las frentes terribles de las boas
fantásticas que embridan los cuerpos del ansia de la libertad.
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