¡Oh inicua caléndula ponzoñosa!
de tu muy lúgubre e inhumano amor
yo no tengo el deseado valor
para tomar tu carne más morbosa
Inescrutable figura medrosa,
del cuerpo umbrío sentir el calor,
analizar de la flor su color
y entregarse a la pasión tenebrosa
De esta bestial astucia soy tu presa
un alfil relegado en el tablero
esperando la vil muerte inconfesa
De esta vida soy sólo un pasajero
que no pudo ver a quien profesa
la palabra del fútil mensajero
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