Apología de un desconocido al que todos ignoraron
Desnudándonos corrimos al bosque
para demudar, al
calor del hierro,
el rechazo frío.
Al pie del Monte Fuji,
nos juramos la eternidad.
Presencia infinita de lo prohibido,
bajo el árbol umbrío.
El imperio perpetuo del silencio,
por el graznido de un cuervo interrumpido.
Y en un coup d' etat de
los sentidos,
las estrellas se apagaron de un tiro.
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